
Pandilleros juveniles mataron en la madrugada del lunes a nueve miembros de una familia, tres hombres y seis mujeres, en la principal ciudad de la costa atlántica de Honduras. La matanza se registró en San Pedro Sula, a 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.
El ministro de Seguridad, Oscar Alvarez, dijo en rueda de prensa que "los asesinos son cinco o seis miembros de la Mara Salvatrucha, que son buscados intensamente por unidades especiales de la policía".
Informó que los criminales están refugiados en una montaña cercana al lugar donde cometieron el asesinato.
Tras concluir una reunión de dos horas para tratar el tema, con el presidente Ricardo Maduro, Alvarez indicó que "fue un brutal asesinato que surgió aparentemente por problemas pasionales porque las edades de la muertos oscilan entre los 15 y 30 años".
HAY TRES sobrevivientes: dos niñas, una de 9 años y otras de 5, con dos balas en la pierna izquierda, y un niño, de 3, con dos disparos en la oreja y el hombro izquierdo. La niña mayor se refugió en un árbol del solar de la casa y desde allí presenció la matanza.
Por su parte, el vocero de la Policía local, José Luis Muñoz, dijo que "los desconocidos penetraron a la vivienda y acribillaron a tiros a toda la familia de apellido Reyes".
La familia, que vivía en la extrema pobreza en la colonia Rivera Hernández de San Pedro Sula, la encabezaba Andrés Reyes, barrendero de un mercado público, y su esposa Raymunda, vendedora de tortillas de maíz.
"Los cadáveres quedaron tirados en sus camas o en el piso en las pequeñas habitaciones de la casa, o en sus camas", añadió.
En Honduras hay unos 500 grupos de pandilleros fuertemente armados, conocidos aquí como "maras", con alrededor de 100,000 miembros. Las más temidas son la MS y La 18, ambas son grupos similares a los de Estados Unidos y El Salvador.