
A pesar de la creencia extendida a nivel social sobre que los cambios de los últimos años -incorporación de la mujer al trabajo y cambio de rol de la figura del padre en el seno familiar- estaban acabando con la familia, lo cierto es que los nuevos modelos familiares que han nacido a partir de estas situaciones se presentan hoy como un núcleo estructurado donde hay una transmisión importante de valores de padres a hijos, al igual que ocurría en esa «familia añorada».
=== Así lo explicó Javier Elzo, sociólogo de la Universidad de Deusto, en el marco del congreso «La familia en la sociedad del siglo XXI», donde aseguró que hay que desterrar la idea de que la existencia de problemas en las familias «vaya en contra de su capacidad socializadora». Muy al contrario: «En muchas familias no hay conflictos porque sencillamente no hay familia».
=== Y es precisamente en este grupo donde habría que situar a casi la mitad de las familias españolas. A partir de una tipología recogida en un trabajo elaborado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, en el que participó el propio Elzo, el sociólogo explicó que el 42,9 por ciento de las familias españolas se caracterizan por unas relaciones entre padres e hijos que «pueden ser calificadas como de coexistencia pacífica más que de convivencia participativa». Se trata de lo que ellos han llamado el modelo de familia nominal, donde «los miembros de comunican poco y, menos aún, participan en afanes, preocupaciones y objetivos comunes». Una familia «light», dice Elzo, donde las opiniones de los hijos no se tienen en cuenta.
=== En el lado contrario están esas nuevas familias, las adaptativas, que son el 18,4% de las españolas y que, pese a partir de una situación distinta, comparten la transmisión de valores con la familia de toda la vida ("familista"), que representa el 23,7%. El 15% restante son familias conflictivas, donde los padres están demasiado distanciados de los hijos, con roles paternos y filiales muy envarados.
(Fuente: Abc / Redacción: ICPress)